- Es necesario proporcionarle a los niños un ambiente tranquilo, alegre y optimista para que ellos también lo sean, si los niños ven que sus padres pelean todo el tiempo, se quejan y piensan de forma negativa, ellos también van a pensar de esta forma.
- Para fomentar la alegría y el optimismo en nuestros hijos es importante enseñarles a disfrutar de las cosas pequeñas y grandes, como es cada fruto que proporciona la naturaleza y estar alegres, por estar vivos y poder compartir con la familia.
- Para que los niños sean optimistas es necesario que sean seguros de sí mismos, esto quiere decir que tengan un autoestima adecuada. Teniendo en cuenta lo anteriormente dicho es indispensable la participación de los padres en la seguridad de los niños y por ende en que sean optimistas.
- Cuando los niños se enfrenten a una meta es indispensable que los padres los apoyen y que los hagan sentir que son capaces de lograr dichas metas establecidas. Esto ocasiona que los pequeños estén seguros de sus capacidades y se sientan optimistas.
- La alegría y el optimismo en nuestros hijos no se puede desboronar por una derrota, esto quiere decir que los padres deben apoyar a los niños cuando las cosas no salen como desean, para que encuentren una salida a la situación.
- Hacer bromas inofensivas a los niños y diferentes acciones para que se rían, de esta manera van a crecer como personas alegres, que disfruten de lo que tienen y le encuentren el lado positivo a la vida.
- Es importante que los padres cuiden su propia salud emocional, esto quiere decir que si se sienten deprimidos deben buscar ayuda, pero no trasmitir este sentimiento a los niños.
- Para fomentar la alegría y el optimismo en nuestros hijos es necesario no exigirles que sean perfectos, ya que esto en lugar de hacerlos felices ocasiona que se angustien y vivan preocupados por cumplir dichos parámetros de calidad.
- Tratar de ver las cosas positivas de todo lo que sucede y enseñar a los niños para que hagan lo mismo
Educar es lo mismo que ponerle un motor a una barca. Hay que medir, pesar y equilibrar... y poner todo en marcha. Pero para eso uno tiene que llevar en el alma un poco de marino, un poco de pirata, un poco de poeta, y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que ese barco - ese niño - irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hasta islas lejanas. -Gabriel Celaya-
28 jun 2014
Consejos para fomentar la alegría y el optimismo en nuestros hijos
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